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latejapride*

Periplo San José

Publicado el 3 de marzo de 2008

Salimos en las entrañas de esa pequeña ballena de chapa herrumbrada por el mar conducida por Eugenio -que se parece mucho a una Nissan- a las 8:20. Por alguna razón que desconozco el chofer decide que el mejor camino para ir a San José es ir hasta Canelones y desde ahí tomar la ruta 11. Ese viaje nos insumió unas 2 horas (recordemos que la velocidad crucero del cetáceo Nissan disfrazado de camioneta es de 60km/h); cuando llevábamos unos 45 min. del viaje comenzamos a ver en el horizonte una tormenta eléctrica que se acercaba a pasos agigantados. No pasó mucho tiempo para que rayos gigantescos comenzaran a explotar en nuestras cercanías, los truenos golpeaban los lados del vehículo haciéndolo temblar y ladearse. Minutos después una bomba de agua comenzaba a caer, quedaron expuestas tres goteras, una sobre el asiento del acompañante, y dos atrás, los equipos fueron reacomodados para que los ejércitos de pequeñas gotas que se filtraban no dieran con ellos. En el momento más álgido de la tormenta comenzamos a escuchar un sonido raro, como el vehículo venía un poco de lado (cosa que se debía a la inclinación de la ruta como luego comprobamos) lo que temimos era que hubiéramos pinchado la rueda delantera derecha. “NOOOO, no tenemos repuesto” dice Eugenio, todos sudamos frío. Paramos a un lado de la ruta, el barro se come 1/3 de las ruedas, la lluvia cae de lado y hace imposible que Leonidas habrá su puerta sin que una especie de Mar aéreo entre por la abertura. Es el Chofer quien baja, respira hondo, y sale de detrás de la camioneta, las gotas laceran sus secas ropas, corre, patea las dos ruedas, vuelve a la cabina, empapado dice “estamos bien, no hay nada pinchado, el ruido raro es del motor” (oh, oh).

Media hora después no quedaban rastros de la tormenta (bueno sí, la camisa de Eugenio daba cuenta de que algo relacionado con mucho agua había sucedido). Un vehículo a nuestras espaldas nos hace cambio de luces, le dejamos paso, es normal que nos pasen, ya sea camiones, motos, autos, motonetas, todos viajan mas rápido que nosotros. Sin embargo nadie nos pasa, el vehículo sigue ahí y nos vuelve a hacer cambio de luces, no entendemos que sucede, Una luces azules comienzan a girar sobre el techo de nuestros perseguidores y nos cae la ficha, es la policía, ¿y ahora? ¿Qué habrá pasado? Frenamos, un policía se acerca con linterna en la mano, y nos pide que encendamos la luz interior, chequea documentos y nos informa que estamos viajando con ausencia total de luces atrás. Seguramente la tormenta en algún otro lado ríe cual villana, sabiendo que la mitad del sistema eléctrico de nuestro vehículo a sido una de sus víctimas. Tras idas y venidas, la policía nos perdona la multa, pero nos dice que tenemos que seguir con los pica pica prendidos, y no manejando muy rápido, a lo cual reímos (y antes que le diera tiempo a pensar que nos burlábamos de él le explicamos que estamos montados en una ballena con ruedas, que no podemos correr aunque tengamos un grupo de japoneses con arpones detrás nuestro).

Llegamos a San José, armamos escenario, no hay mesa para los Djs, apilamos cajones de cervezas, en total 15, arriba de ellos montamos los equipos, tenemos mesa de plástico y nombre de marca de cerveza, es lo que hay. La prueba de sonido no es nada problemática, de repente lo único que podría llegar a preocupar es lo bajo que suena todo, pero en ese momento no nos damos por enterados. Un flaco con un clavo en la boca cual escarbadientes es nuestro anfitrión. Él nos lleva a una parrillada donde la gente del boliche (Basilón) se había encargado de reservarnos una mesa y tres braseros cargados a mas no poder de asado, choto, chorizos y morcillas, además de un poco de papas fritas y ensalada mixta. 3 Pepsi de 1,25 litros, 1 litro de vino, y 1 una botella de 1,25 litros de Paso de los Toros de pomelo constituyeron el liquido elemento. No quedaron restos sobre la mesa, redondos los tejos salieron. Willy, el sonidista pidió para ir a una estación de servicio y comprar una tarjeta para su celular. Un problema, la camioneta no arrancaba, pero ni siquiera se escuchaba el sonido del intento, Eugenio giraba la llave y era como si no hiciera nada, el burro de arranque o había huido o estaba profundamente dormido. A los diez minutos, y ya todos al borde de un ataque de nervios, la camioneta arrancó como por arte de magia, el burro estaba ahí, y estornudó, la lluvia, la tormenta, lo dejó engripado, era sin dudas otra de sus víctimas.

El concierto en sí consistió de un compendio de los temas que latejapride* vienen haciendo en el directo habitualmente, más un beat que llegó en un nuevo vinilo, donde Irish pudo dar muestra de buen scratching, sobre una rápida base percusiva abrasilerada. Unas chicas bailaban como enfervorizabas frente al escenario y gritaban casi en forma de loop uuuuyyy, uuuyyyy durante todo el toque. El sonido se convirtió en un problema, las bases no sonaban fuerte, las voces era lo que estaba más arriba, por más esfuerzos que metiera Willy los equipos no rendían. El problema se agrabo a mitad del toque, al primera mitad no padecio demasiado, pero el desgaste se hace notar con los minutos. Davich se quemó, estaba tocando quemado, Barragán lo gozó igual, se divirtió moviendo a las féminas, y respondiendo a algún gil que intentó hacerse lucir desde el anonimato de la multitud. De Lorena e Iván no se conoció opinión, pues ni bien culminó el concierto se sumergieron en el House salvaje que tocaba el dj (una suerte de Anselmi local) y un río de alcohol que no dejó de aumentar a costas de parte de lo que recibirían como cachet esa noche. Los djs estaban muy copados con sus sonidos sobre el escenario, y con las dos primeras filas bailantes que constituían ese publico entusiasta como para darse cuenta de algo que no estaba funcionando bien del todo.

Lorena e Iván demoraron el regreso, no solo al salir tarde, sino al bajar a mear varias veces en el camino, algo que junto con un burro de arranque casi en estado de coma hacía que el reloj avanzara más rápido que los quilómetros. Montevideo nos vio llegar de mañana, la feria ya estaba montada y las verduras, los quesos, y demás productos son promovidos a viva voz en una calle cortada por vendedores, la camioneta hace el rodeo para llegar a La Teja, ya son las 8:20 de la mañana.

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