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latejapride*

La fiesta del sonido y el sonido que vendrá

Publicado el 3 de enero de 2015

Viajar al este por estas fechas es una tradición, sin embargo es muy diferente si se hace días antes de que termine el año. Pero así fue, el 20 de diciembre los tejos arrancaron rumbo a Aguas Dulces, donde se realizaría la III edición de Las Palmeras Fiesta de Sonido. Tras varios kilómetros arriba de un Lancer blanco, paradas por bebidas y comida de paso y algunos gigas de música nueva, llegaron al balneario. La calle principal estaba cortada por un escenario, las luces y un poderoso sistema de sonido. Pero las gotas comenzaron a caer, todos los meteorólogos decían que de noche el cielo caería sobre la tierra tan fuerte como los viejos galos temían.

Equipos al hombro; músicos, proveedores de sonido, gestores culturales y hasta bolicheros mudaron el escenario de la calle a la sala principal de un boliche local, la cantina del Capitan Moreau. Si, el mismo boliche donde los tejos han tocado de forma sucesiva durante los últimos 6 años. El detalle es que el boliche es el mismo, pero no en el mismo lugar, es un boliche nómade, que limita sus movimientos al pueblo, pero que todos los veranos florece en un lugar diferente dentro de él.

Entre quienes cargan se destaca el rol de un flaco alto con gorra de camionero, es el vocalista/compositor de Molina y los Cósmicos, banda local que durante 2014 ha logrado poner a su ciudad natal, Castillos, en la prensa musical especializada tras editar un hermoso ep llamado "El desencanto". El flaco de gorra es el propio Molina, que ademas es el organizador de esta locura. Por ahí también se identifica a Diego Drexler y a Papina de Palma, quienes ni bien se termina de hablar la nueva locación huyen a la playa, porque aun es de día y las gotas dejaron de caer. Charlando sin parar, destacan los brasileros de Santiago Netto y su banda. Unos simpáticos y charlatanes gaúchos que hablan de música y de viajes como fueran la misma cosa y las fronteras no importaran.

El concierto se hace bajo techo como estaba planeado, la lluvia nunca terminó por concretarse. La cantidad de público fue variable, pero al asaltar el escenario los tejos, una fiesta funk nació por todas partes. Tocando después de Drexler y antes que Ivan y los terribles los tejos hicieron eso que gustan hacer, poner a la gente a bailar. La música como producción colectiva que es más que solo los músicos sonando, que es más que la simple suma de las partes.

Hoy, varias semanas después, latejapride* se encuentra en cámara lenta, repartida por diversas partes, en Maldonado dos tejos y un amigo de la casa, Maicol, hacen música a la sombra de un bosque recientemente crecido. En Rocha el bajista camina por la playa en busca de las musas, a veces teme que sean sirenas susurrando perderse mar adentro, a veces está seguro que nada puede salir mal. Mientras, en la ciudad el dj busca samples y graba scratching. Porque aunque en cámara lenta, los tejos están haciendo el sonido que vendrá.

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