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latejapride*

La autonomía de los cuerpos

Publicado el 13 de marzo de 2011

La fiesta comenzó mucho más tarde de lo esperado. Eramos realmente pocos, unas 60 personas. latejapride* subió al escenario luego de un set de 45 minutos de Dj Superchango. La última canción, que era una suerte de remix de los Clash, se enganchó con Tauro, tema que los tejos editaron en un demo hace casi 10 años, que supo surfear sobre un mar de acoples. De a poco se armó el baile, los pocos fueron muchos, las manos al aire, el paso improvisado/cordinado por un cuarteto de chicas en primera fila, a la izquierda del escenario, dio al bom clap inicial el toque que necesitaba para que fuera fiesta.

Aparecieron algunas caras nuevas, con la tarea hecha, sabían las canciones de memoria, también había conocidos, cabe destacar la caras de goce de Santi Flow y Gonzalo de Beat Urbano. El primero terminó subiendo al beat final que dio por terminado el show de los tejos. Ese beat, construido a base de sampleos de la gran Nina Simone fue la ocasión para que tanto Santi como Barragán demostraran sus dotes en el estilo libre. Dieron la talla.

Acto seguido, Gastón PP se encargó de las bandejas, un espectáculo, saltó desde la cumbia colombiana, hasta sonidos de los Balcanes. Entre el caribe y la gran Serbia la gente bailo, en un viaje por esas otras regiones, tan ricas culturalmente como ignoradas por los flujos de la gran industria cultural. Guetto Digital 2.0 se vivió entre pocos, pero lo suficientemente intenso como para que ello no importara.

Las 9 de la noche del sábado, un mitsubishi blanco toca bocina en la puerta de la casa de Barragán, en su interior van Davich, Alvaro, Leonard y Lucia. Los equipos pueblan el maletero, dos valijas de madera y acero grandes que contienen una technics 1200 cada una, una valija de mano con un stanton sa-5 en su interior, una mochila llena de vinilos, otra con un kaoss pad 3, un macbook, el serato, un alargue y varios cables, y un bolsito de mano con puas, auriculares y un par de adaptadores. 145 kilometros hasta llegar a Sarandí Grande, de las rutas más oscuras que han atravezado, desde la ventana del acompañante se pueden ver los relámpagos en esa guerra que se desata entre la tierra y el cielo durante las grandes tormentas. La lluvia lava el auto. Al llegar al pueblo, su disposición geográfica confunde a los tejos, la plaza no es el centro, sino la via ferrea que corta al pueblo en dos. El punto de referencia es un minúsculo busto del héroe nacional Lavalleja, a quien le robaron el sable, y sobre el monolito que lo sostiene grafitearon la palabra "rap".

El boliche quedaba a unas diez cuadras del héroe desarmado, siguiendo una calle, y doblando sobre otra sin asfaltar. Cocobar tiene un aire a Rocha, techo de paja, naranja son sus paredes, luces laser que hipnotizan a Leonard y a Alvaro, y mesitas en el patio con techitos individuales de paja que eran del gusto de Lucia, Rocha. El recital fue como a las 3 de la mañana, el lugar hervía de gente. Algo se repitió, muchos sabían las letras!, incluso pedían por temas no programados. La autonomía de los cuerpos consiste en que cada cuerpo puede moverse, usarse y gozarse en relación a las deciciones que uno toma sobre si mismo, en relación con los demas, pero fundamentalmente en relación a uno mismo. En esa suerte de libertad colectiva-individual es que se basa el arte de los tejos y la forma más sencilla de disfrutarlo. El baile se hizo fiesta, y la fiesta ritmo. A las 5am volvian a su ciudad, la tormenta quedó en el pasado, quedó atras, con un baile lleno de gentes, tragos, y momentos.

Foto by: Sorgin

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