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latejapride*

Buenos Aires, fiestas de otoño

Publicado el 18 de junio de 2013

Barbudo, grandote, molesto con la cantidad de gente que se apretuja para salir a sus espaldas. Se acomoda la Kipá que le tapa la naciente pelada. Refunfuña, funciona como un corcho que interrumpe el chorro de personas que hace fuerza por subir a la escalera que te lleva del barco a Buenos Aires. Al final se mueve, y la multitud fluye como agua, entre ella los tejos, solo gotas en ese rio de carne, valijas y celulares. Somos el champagne aterrizando en la aduana.

Caminamos la ciudad, edificios se levantan entre calles sucias, gente, autos, veredas en reparación, música de bocinas y motores. Maypú y Perón, Hostel llamado el Firulete que pronto cambiara de nombre por el más cosmopolita de Urban 011. Ahí nos quedamos, Denisse (manager) aseguro una habitación para 6 personas. Entramos todos.

Mesas de mármol, sillas azules, obelisco saludando por la ventana, pizza barata, cocacola en botellas de 330ml. Primera cena en la barra de una pizzeria. Entrar de remera y salir de campera, la temperatura bajó sorpresivamente. Es jueves a la noche y Alvaro (bajo) se suma a los tejos, el vive en Baires por lo que es el guía oficial.

24 horas más tarde latejapride* llega a Niceto lado B, en hora pero los shows que ahí se desarrollan se retrasaron, por lo cual hay que esperar para hacer la prueba de sonido. Los organizadores de la Fiesta Black Pantera (Lenni y German) nos hacen pasar por la por la puerta grande de Niceto, justo para ver el show de Iluminate quienes están presentando su nuevo disco. La gente fuma, conversa, baila, la banda es enorme, sección de vientos, guitarra, bajo, percusión, bateria, 3 mcs, invitados varios. Un dj se esconde atrás de una cabina rodeada por plantas, está pronto para sonar media hora antes de que pueda hacerlo.

La prueba de sonido es rápida y furiosa, rápida en serio, no nos dimos cuenta cuando terminó y cuando comenzó a entrar la gente. El asunto es que en un ratito todo estaba lleno de gente bailando funk, post-funk, hiphop y miselaneos. Un fotógrafo con su gran angular y un flash ardiente recorre cada esquina documentando el quien, cuando, como. Cuando latejapride* sube el baile se interrumpe y el público demuestra su curiosidad, no tardan en saciarse de ella y dejarse llevar. Lorena y Davich hacen de los estribillos enjambres melódicos de los cuales pocos se pueden escapar. El sonido es un poco caótico arriba del escenario, pero nada que no se pueda manejar, al grito de "vamo arriba" los tejos sudan groove durante 40 minutos. Calor en las masas. La Black Pantera es la fiesta señores y señoras, si andan por ahí, no lo duden.

Sábado al medio día almuerzo tras subte. Plaza Italia y su monumento. Palermo y varias ferias. Miles discos, discos de otros para llevar y Las Palabras y La Tormenta para dejar a consignación. Kilómetros caminando. Tienda de comics, estación Belgrano (con una reproducción del barco hundido y todo), championes nuevos.

Noche de Sábado, Ramos Mejia, el oeste de Buenos Aires. Taxista charlatan, hiper informado. Charla que va desde la construcción de teatros y auditorios a principios de siglo, sus planos, sus obreros, hasta el último asesinato en la ciudad. Para entrar a la prueba de sonido del Bassroom Rock & Dubstep se debe atravesar un bar llamado Eistein, donde las paredes están adornadas con fotos de Deadmau 5, Beastie Boys, Jamiroquai, Marley y obviamente Albert Eistein. La fiesta se lleva a cabo en una casa convertida en templo de la Bass Music. Graffitis increíbles en cada pared, djs diferentes por habitación, y subwoofers estratégicamente distribuidos.

Pool previo al toque. Ya no recordamos quien gana y quien pierde, quizás porque no es tan importante. Charla con Diego de Moochila, nuestro contacto con el oeste. Hora de arrancar, en la sala de enfrente Tano Montini experimenta con su música electrónica coqueteando con el glitch, en el fondo pibes entorno a los 20 años se aglutinan en un patio abierto.

Tocar ahí fue una experiencia salvaje. Cuerpos rebotaban contra las paredes, los bajos sonaban más que nunca, y a cada impulso inundaban todos los cuerpos presentes (y seguramente los de los vecinos también). En medio del toque Barragán tras encender el agite deja de lado el micro y se zambulle en el. Pies, cabezas, brazos, sobresalían de una masa tan caótica como uniforme de gente en movimiento frenético. 45 minutos a puro groove, acción, velocidad, rap, bajos y scratch. En la mesa de dj están Mattioli y Alpuin, le primero escracheando y a cargo de los beats, el segundo construyendo estructuras visuales que respalda cada uno de los temas. En el oeste está el agite, no hay dudas, ya lo aprendimos.

Domingo, cansados, levantarse tarde, San Telmo. Músicos en la calle. Almuerzo en La Resistencia. Carne, pasta. Kilometros caminados de nuevo. Buquebus, Río de la Plata, ruta, Montevideo, cama. recuerdos, sonrisas.

Foto: Lucía

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