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Baires furia

Publicado el 7 de julio

Las luces de Buenos Aires nos despiden mientras que otras más pequeñas, como escoltas, nos acompañan en la ruta a bordo del CAUVI semi-cama. Nos ponemos a escribir, mientras el bus toma rumbo norte, bordeando el litoral hasta encontrar el puente que nos permitirá regresar a Uruguay.

La ciudad de la furia nos volvió a tomar el temple. Hay que ser fuerte para sobrevivirla, hay que estar listo para disfrutarla, en todo caso Buenos Aires no es una ciudad de medias tintas. Quizás porque Montevideo es más pequeña y campechana, cuando estamos en Buenos Aires nos exigimos físicamente a fondo, caminamos kilómetros, nos movemos con equipos para acá y para allá, hacemos pruebas de sonido como si nada importase a horas raras. Nos comportamos como si fuera Montevideo, pero todo inserto en dimensiones diez veces más grandes.

Casi todos los tejos llegamos el viernes de madrugada a Baires, ahí nos esperaba Grasso, nuestro bajista y nos faltaba Barragán, quién llegaría directamente para tocar, o mejor dicho, unas horas antes para la pizza, y luego si tocar. Rock Hostel fue nuestra base de operaciones, cerca del Congreso, conversaciones en todos los idiomas de Babel hicieron de banda de sonido de las reuniones de coordinación. La habitación que nos asignaron llevaba por nombre The Ramones. Unas rubias alemanas ocupaban una llamada The Doors, y unos brasileros estaban en otra que quedaba cerca del baño. Al llegar nos atendió un italiano, medio dormido, su primer día (o madrugada) de trabajo. Nos mostró rápidamente el hostel, nos dio la clave de internet, y nos llevo a la habitación. La siguiente secuencia puede resumirse así: dormir, teléfono, prensa, taxi, Niceto, no hay sonidista, caminata, comida, encontró con manager de Iluminate, prueba de sonido en 17 minutos, siesta, prensa, tiempo libre, entrevista en Submarino Atómico, cena/reunión planificación.

Invasión es una fiesta que se hace con cierta periodicidad, ahí fuimos invitados por Iluminate a participar, y compartir escenario tanto con ellos como con Bocafloja, un Mc mexicano que sobre beats jazzeros trabaja en sus letras temas relacionados a la descolonización cultural. A las 00:00hrs estábamos ya en Niceto, el mítico boliche ubicado en el barrio de Palermo donde se lleva acabo la fiesta. Fuimos la segunda banda en tocar, hicimos lo que vinimos a hacer, groovear como si lo fueran a prohibir. Imágenes, ritmo, flow, rock on. Energía, compromiso con los cuerpos, los nuestros y los del público, simbiosis. Rap a mil y pico. Todo funciono como esperábamos, gozamos, trabajamos.

Sábado de caminata, subte, bus, descubrir calles que parecen conocidas, estudio de Iluminate, cambiando beats como quien cambia figurita, un compromiso de trabajar unos en el próximo disco de los otros y a la inversa también. Medía teja se vuelve a Montevideo, la otra mitad se queda un día más. Sábado también fue un día para conseguir rollos de fotos análogas, algún libro deseado y seguir haciendo prensa.

Domingo, último día, caminata, subte, llovizna, ravioles con tuco. Skyfall (007) en gran tv, entrevista en Rimas Rebeldes (Radío Gráfica), una ambulancia casi se estrella contra el taxi que movía a dos tejos, nada sucedió (casi es igual a nada) Frío, la ciudad de la furia se enfría, pero sigue sin dormir. Abrazos, despedidas, volveremos pronto.

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